Capítulo 7 - La Mansión Embrujada

-Qué mala suerte haber llegado a este lugar de noche ¡Mejor será que regresemos mañana!!- Goofy se dio la media vuelta para echar a correr, pero Mickey lo agarró por la camisa.
Nadie se atrevía a ir a la Mansión Embrujada, pero allí estaban ellos, escondidos detrás de unos árboles tenebrosos, a pocos metros de las enormes rejas.
Fuertes truenos retumbaban en el cielo.
La misión del Escuadrón de Rescate era aterradora, pero Minnie tenía razón, Madame Leota era la única que tenía una visión que iba más allá de los mundos.
Ella podía ver en ese mundo, en el humano y en otros más.
A ella había que acudir porque ya no tenía dudas de que en el reino se estaban mezclando cosas fuera de natura.
-Vamos- decidió Mickey y fue el primero en salir del bosque para llegar a la reja. Lo seguían Donald, Pluto siempre a su lado, y mas atrás Minnie con Goofy.
La reja crujió sin que nadie la tocara, y se abría lentamente para darles paso.
"Bienvenidas, tontas caricaturas" el saludo de ultratumba los hizo saltar a todos.
Ahora sí Goofy quería echar a correr, pero eso no era buena idea.
-El bosque está lleno de espíritus- le recordaba Donald -Es un mundo muy diferente al nuestro. Aquí no sabemos qué clase de cosas encontraremos. No querrás andar solo-
No, claro que no. Goofy se pega a sus compañeros y los cinco entran apretujados unos contra otros.
Las tumbas rodeaban todo el camino y a Mickey se le ocurrió preguntar:
-¿Y quiénes estarán enterrados aquí?-
-La familia Gracey. Daisy es experta en la historia de esta casa- contaba Donald - Han habido muertes y traiciones... No querrán saber-
-Y NO QUERÍAMOS SABER ESO, DONALD- dicen los otros a coro.
Aullidos empezaron a sonar, bajo la luna que brillaba sobre ellos.
-Ayy mamá- temblaba Mickey -Pero sigamos, tenemos una misión-
-Vaya imaginación la del que se inventó eso, ahora nosotros tenemos que vivirlo- protestó Goofy y era inusual que se quejara de su condición de caricatura. Por lo general disfrutaba mucho de vivir en mundos imaginarios.
Pero aquello era como caminar en medio de un campo minado. Las tumbas rodeaban todo el sendero y en cualquier momento les salía alguna mano huesuda.
-A la familia Gracey no le gustan las visitas. Es mentira que somos bienvenidos- comentaba Donald.
-Es tan triste y tan solo- por su lado, Minnie parecía ver las cosas de otra manera - Esto viene de un mundo triste, gris. Mucho peor que el mundo pirata. No sé cómo Walt pudo imaginar algo así-
Los demás no comentaron nada y se apuraron a llegar hasta la ornamentada puerta principal.
El frío les congeló el cuerpo, y ya no había marcha atrás.
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--¿Y dónde encontraremos a Madame Leota?- preguntó Goofy con eco. La vieja casa era enorme.
-No tengo idea, hay que buscar por toda la Mansión- le responde Minnie con una mueca.
-¡Oh genial!! Gracias gracias-
Mickey los apuró, para no perder tiempo, y decidieron tomar por las escaleras y subir al primer piso.
El apretujado grupo llega al primer piso, y espantosas pinturas adornaban las paredes y todo estaban muy sucio y oscuro.
Habían unas velas fantasmales que flotaban pero los chicos preferían no prestar atención a eso.
-Emmm, disculpe...- Mickey tuvo la ocurrencia de preguntarle a un busto que estaba allí adornando el pasillo. La cabeza de mármol voltea a mirarlo.
Goofy tuvo que controlar sus piernas para no caerse.
-Disculpe usted... Em... Señor. Pero buscamos a Madame Leota. Por favor ¿Usted sabe por dónde...?-
-Están locos en venir aquí. No saldrán vivos- fue lo que dijo el busto.
-Ay mamaa- chilló el pobre Goofy.
Firmemente, Mickey agarró a Minnie con una mano, con la otra a Goofy, y Pluto con el hocico arrastraba a Donald.
-Buscaremos otro busto que sea más simpático y nos diga- le dijo el ratón a la antipática escultura.
Caminaron y debido a la oscuridad se vieron obligados a hacerse y encender una antorcha.
Prosiguieron, cruzando por montones de pasillos.
Donald entonces empieza a tocar el hombro de Mickey, llamándolo.
Mickey no hacía caso.
-Mickey...- le susurraba.
-Calla Donald, mientras más rápido hagamos esto...-
-Mickey...- el pato insistía, tamborileando su dedo sobre el hombro del ratón.
-¿Qué pasa?- Mickey al fin voltea.
El pato estaba más blanco que de costumbre, porque detrás de ellos venían tres figuras blancas, flotando y emitiendo sonidos guturales.
"AAAAAAHHHHHHHHHHH"
Al fin los cinco gritan, presa del terror. La antorcha baila en la mano de Minnie, casi se cae, cuando todos arrancan a correr ciegamente y sin saber a dónde llegarían.

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