-¿Y de dónde sacas este poder?- preguntaba el pequeño conejo demasiado impresionado por lo que hacía Walter con ellos, sus caricaturas. -Lo aprendí con el tiempo supongo. O tal vez siempre tuve esta magia, es solo que el día a día, el sobrevivir, no me dejaba verla. Ahora la puedo usar- Oswald se entristeció. -Yo solo soy una caricatura- decía atemorizado, pues las revelaciones de Walter lo acongojaban y lo perdían en aquel mundo blanco y negro de amargos recuerdos. Pero la mano de Disney lo sostenía y así, Oswald no se perdería - Viviendo en un mundo de papel, y éramos todos felices. O eso creí. Pero luego fuimos desechados - -Lo sé, y lo lamento. Quería decirte eso. Sé que por mucho tiempo me negué a recordarte pero ya no más, y por eso estamos aquí- Disney estaba contento y quería que su conejo viera lo maravilloso que era ese momento. -¿Por qué dijiste que yo nunca te gusté, Walt?- exigió saber. El hombre alzó su ceja, luego recordó a lo que se refería Oswald- ¡Ah...
Comentarios
Publicar un comentario