Capítulo 18- Mundo de color
-No, nunca te dejaré caer- la mano de Walter lo sostenía firmemente y así el conejo afortunado no cayó al vacío ante aquella sola idea - Yo siempre estaré contigo- le decía el hombre.
Y el mundo volvió a ser de color. El reino que Walt Disney ideó para que todos fueran felices se materializaba nuevamente.
Oswald estaba allí otra vez, y se aferró aún más a Walt.
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La multitud crecía alrededor de Mickey y sus amigos, en el mismo lugar en donde habían visto a Oswald y a Walt marcharse.
Murmuraban toda clase de cosas: "Él está aquí, ahora va a darle una buena patada en el trasero a Maléfica y nuestra princesa será liberada" Le decía Gruñón a la concurrencia.
-Ya oíste, Peter- Merlín y Arturo regañaban al dragón por lo que había hecho en la torre -Tendrás que arreglar tú todos los daños ¿Oíste, dragón? -
El dragón les sacó la lengua.
Obviando todas aquellas murmuraciones, Mickey estaba de la mano con su Minnie, esperando ansiosamente que Walter regresara y arreglara todos los problemas por arte de magia.
-¿Qué creen que pasará ahora con el conejo? - preguntaba Goofy y Mickey se encogió de hombros.
Sus amigos le habían contado todo lo que Walter les dijo allá en el hotel del mundo de los humanos.
Oswald era su hermano, y era lo único en lo que pensaba Mickey. Un hermano, para él y para todos los demás.
Pero ese hermano les había sido arrebatado, lejos de su hogar. Y cuando se apareció allí en el Reino, todos ellos lo habían tratado muy mal.
Minnie lo animaba, pero el ratón seguía allí restregando su zapato sobre la grama, invadido por el desagradable y amargo remordimiento.
Hasta que las murmuraciones se silenciaron y la multitud prestó atención a los que venían regresando.
Mickey alzó la mirada y sus ojos se pusieron enormes como dos negros platos, pues Walt ya regresaba con Oswald llevado de la mano.
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Cuando la figura del hombre y el conejo reaparecían por el camino, los personajes se quedaron todos en silencio y expectantes.
El hombre se detuvo ante aquello, y alzó su ceja.
-¿Por qué todos me miran con esas caras?- fue lo que dijo Walter ante aquella multitud.
-¿Harás algo al respecto, Walt?- Alicia se abrió paso entre todos.
-¿Hacer yo qué?-
-Salvar al reino, Walt- intervino ahora Daisy, y todos apoyaron lo que ella dijo.
-Ah, o sea que esperan que sea yo quien arregle todo esto-
-¡SÍ!!- gritó la multitud.
-¿Le vas a patear el trasero a Maléfica?- habló el enano Gruñón.
Walter intercambió miradas con Oswald y luego se cruzó de hombros.
-Yo no le voy a patear el trasero a nadie, Gruñón- le respondió tranquilamente.
Entonces todos hicieron silencio.
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