Capítulo 4 - Odiando a su creador

Ortensia iba con sus conejitos más atrás, demasiado desvalida como para seguir el paso de Oswald.
-¿Y ahora qué haremos, Ozzy. Para dónde vamos??-
-No lo sé- respondía él cabizbajo.
Ellos no tenían lugar ahora, habían estado en el olvido y para allá debían volver.
Pero, la realidad era que habían cruzado los límites del reino en un lapso de memoria, permitiendo su entrada, pero nadie los quería allí.
Debían marcharse.
-No sé para qué pudimos entrar aquí. Ese gigante temperamental y caprichoso- gruñó el conejo afortunado, pensando en Walt, el culpable de su desgracia -Debió ser él el que nos trajo aquí, ¿Pero para qué??-
-Deberíamos averiguar eso- pensaba Ortensia -¿Pero cómo?-
-Algunos pueden ir al mundo humano. Pero yo odio el mundo humano, me han hecho mucho daño- opinaba Oswald -Jamás iré para allá y mucho menos quiero verlo a él otra vez-
Ortensia no aprobaba la forma de hablar de Oswald con respecto a Walt, pero comprendía que solo lo decía porque estaba herido.
-Y el otro humano, el que me dibujó primero. Él solo hacía lo que Walt Disney le decía, nosotros fuimos mucho menos para Ub Iwerks, Ortensia. Mucho menos. Pero odio más a Walt porque fue él quien nos perdió. Por él pasamos todos a manos de otro condenado Walter, y dejamos de ser-
-Ya, querido. No te atormentes más- sufría la pobre Ortensia con el dolor de su esposo- Solo te digo que... Nosotros en realidad nunca supimos qué pasó y... ha pasado mucho mucho tiempo como para seguir con rencores. Tal vez todo es diferente ahora...-
Ante eso que dijo Ortensia, Oswald se detiene y le da la cara:
-¿Te parece diferente lo que vivimos en el castillo?-
Ella se quedó callada.
-No, no soy un Disney. Yo no quiero ser hijo de ése y mucho menos hermano de aquel ratón de puras sonrisas y optimismo-
Sin ninguna convicción hablaba Oswald. Pero luego agregó:
-Odio a Walt Disney y a Mickey Mouse. Y si bien Walt Disney es el único culpable de toda nuestra desgracia, su ratón Mickey hereda toda la responsabilidad-
No soportaba que todos en el reino pasaran y los miraran como si fueran responsables de los alborotos que ocurrían. Oswald nunca hizo nada malo, pero siempre pagaba por los errores de todos los demás.
Se acercó a Ortensia y los conejitos, la tomó de la mano y le dijo con tristeza:
-Por un momento creí que Walt me había recuperado y que teníamos un lugar aquí, pero fue mentira. ¿Lo ves? Tampoco pertenecemos a Disneylandia, tampoco nos quieren aquí. Nuestro lugar es el olvido nada más. De donde nunca debió sacarnos-
Se quedaron allí en medio de un paisaje colorido, y por mucho que no quisieran estar allí, era un hecho de que algo los había llevado al reino.
Estaban allí para bien o para mal, y necesitaban que alguien los ayudara a comprender y a resolver su situación.
Pero Oswald pensaba que si volvía a ver a Mickey, lo enfrentaría y le haría pagar por lo que su creador hizo.

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