Capítulo 5 - Merienda con los enanos
Después de aquella desconcertante conversación, Oswald y Ortensia notaron que no estaban tan apartados en esa zona del reino.
-Silencio- dijo la gatita -Oigo algo-
Escuchaban voces, y no muy lejos:
-No sé qué se cree ese estirado. El castillo también es de Blanca Nieves. Ella es la primera princesa- gruñía una de las voces.
Era el enano Gruñón que estaba con sus compañeros reunidos en los jardines de su casa del bosque.
Es cuando ven a Oswald y a Ortensia pasar por la vereda.
-¡Eh tú!! ¡El intruso, tú!- el enano Gruñón lo llama.
Oswald da un respingo y todos detienen su camino.
-¡Miren, allá va el intruso!!- Gruñón entonces empezaba a llamar a sus amigos, alertándolos de la presencia de los invasores.
-Gruñón no seas grosero- el enano Bonachón se acerca y saluda a Oswald y a Ortensia sacudiendo su mano y con una cálida sonrisa -¡Hey, hola! ¡Vengan!- y los invita a acercarse.
-Yo que tú no confiaría tanto- protestaba Gruñón.
-Ah. No seas tonto-
Los enanos todos se acercan a los recién llegados.
-Hola, somos los enanos- el enano Sabio era quien saludaba ahora y Tontín venía a su lado.
-Hola- saludan Oswald y Ortensia.
-Lamentamos lo que ocurrió en el castillo. Por lo general no somos tan groseros pero...-
Bonachón no se atrevía a preguntar quiénes eran -Pero, tú dices ser un Disney, eres Os...- muy apenado intentaba recordar el nombre que había dicho -¿Cómo te llamas?-
-Oswald el conejo afortunado-
-Un placer. Soy Bonachón, y ellos son Sabio, Gruñón, Tontín, Dormilón, Estornudo y Romántico. Somos los amigos de la princesa Blanca Nieves-
-Sí, los conocemos, son muy famosos- decía Ortensia muy emocionada.
-Ehh sí...- el enano Dormilón interviene -Ustedes nos conocen pero, pero...- Bonachón lo miraba con desaprobación -Nosotros, mucho me temo, no los conocemos a ustedes-
-¿Están perdidos?- bufó Gruñón malhumorado.
-En realidad no podrían estar en el reino si no fueran en verdad Disney- opinaba Sabio.
-Somos Disney- aclaraba Oswald -Es solo que...-
-Tranquilo, los invitamos a una merienda y hablamos ¿Está bien?- Bonachón los animaba a todos.
Oswald y Ortensia se miran entre sí porque no podían creer tanta amabilidad con ellos. Brincaron de alegría y aquello los hizo olvidar el mal rato en el castillo.
-Nunca nadie había sido bueno con nosotros- confesaba Oswald y sus ovalados ojos negros brillaban.
Los enanos lamentaron aquello y más después de la actitud que habían tenido momentos atrás.
-Eso es injusto. Pero ya no más, vengan vamos a la casa-
Los enanos, Oswald, Ortensia y los conejitos caminaron en fila directo a la casa que estaba a la sombra de unos árboles. Gruñón marchaba atrás refunfuñando.
-Blanca Nieves es ahora una princesa muy importante- iba diciendo Sabio - Ella cocinaba delicioso. Pero ahora Bonachón y Tontín hacen los postres- llegando a la acogedora cabaña, el enano los invitaba a pasar.
-Escuchen, ya una vez dimos alojamiento a una fugitiva. Podemos hacerlo otra vez- comentaba Dormilón en voz baja.
-Nadie te ha dicho que son fugitivos, tonto- lo regañaba Sabio -Pero si necesitan quedarse en algún lugar, podría ser aquí-
Aquel ofrecimiento incluía los cientos de conejitos. Lo que implicaba toda la cabaña llena de conejitos, cosa que no le agradaba a Gruñón.
-¿En serio?? Eso significa mucho para nosotros- exclamó Ortensia.
La emoción y la alegria de Oswald y Ortensia conmovió a los enanos. Todos se habían hecho amigos, y los recién llegados se dieron cuenta que no todos los personajes de Walt eran tan odiosos como Mickey y los enanos supieron que Oswald no era el culpable del desorden en el reino.
-Silencio- dijo la gatita -Oigo algo-
Escuchaban voces, y no muy lejos:
-No sé qué se cree ese estirado. El castillo también es de Blanca Nieves. Ella es la primera princesa- gruñía una de las voces.
Era el enano Gruñón que estaba con sus compañeros reunidos en los jardines de su casa del bosque.
Es cuando ven a Oswald y a Ortensia pasar por la vereda.
-¡Eh tú!! ¡El intruso, tú!- el enano Gruñón lo llama.
Oswald da un respingo y todos detienen su camino.
-¡Miren, allá va el intruso!!- Gruñón entonces empezaba a llamar a sus amigos, alertándolos de la presencia de los invasores.
-Gruñón no seas grosero- el enano Bonachón se acerca y saluda a Oswald y a Ortensia sacudiendo su mano y con una cálida sonrisa -¡Hey, hola! ¡Vengan!- y los invita a acercarse.
-Yo que tú no confiaría tanto- protestaba Gruñón.
-Ah. No seas tonto-
Los enanos todos se acercan a los recién llegados.
-Hola, somos los enanos- el enano Sabio era quien saludaba ahora y Tontín venía a su lado.
-Hola- saludan Oswald y Ortensia.
-Lamentamos lo que ocurrió en el castillo. Por lo general no somos tan groseros pero...-
Bonachón no se atrevía a preguntar quiénes eran -Pero, tú dices ser un Disney, eres Os...- muy apenado intentaba recordar el nombre que había dicho -¿Cómo te llamas?-
-Oswald el conejo afortunado-
-Un placer. Soy Bonachón, y ellos son Sabio, Gruñón, Tontín, Dormilón, Estornudo y Romántico. Somos los amigos de la princesa Blanca Nieves-
-Sí, los conocemos, son muy famosos- decía Ortensia muy emocionada.
-Ehh sí...- el enano Dormilón interviene -Ustedes nos conocen pero, pero...- Bonachón lo miraba con desaprobación -Nosotros, mucho me temo, no los conocemos a ustedes-
-¿Están perdidos?- bufó Gruñón malhumorado.
-En realidad no podrían estar en el reino si no fueran en verdad Disney- opinaba Sabio.
-Somos Disney- aclaraba Oswald -Es solo que...-
-Tranquilo, los invitamos a una merienda y hablamos ¿Está bien?- Bonachón los animaba a todos.
Oswald y Ortensia se miran entre sí porque no podían creer tanta amabilidad con ellos. Brincaron de alegría y aquello los hizo olvidar el mal rato en el castillo.
-Nunca nadie había sido bueno con nosotros- confesaba Oswald y sus ovalados ojos negros brillaban.
Los enanos lamentaron aquello y más después de la actitud que habían tenido momentos atrás.
-Eso es injusto. Pero ya no más, vengan vamos a la casa-
Los enanos, Oswald, Ortensia y los conejitos caminaron en fila directo a la casa que estaba a la sombra de unos árboles. Gruñón marchaba atrás refunfuñando.
-Blanca Nieves es ahora una princesa muy importante- iba diciendo Sabio - Ella cocinaba delicioso. Pero ahora Bonachón y Tontín hacen los postres- llegando a la acogedora cabaña, el enano los invitaba a pasar.
-Escuchen, ya una vez dimos alojamiento a una fugitiva. Podemos hacerlo otra vez- comentaba Dormilón en voz baja.
-Nadie te ha dicho que son fugitivos, tonto- lo regañaba Sabio -Pero si necesitan quedarse en algún lugar, podría ser aquí-
Aquel ofrecimiento incluía los cientos de conejitos. Lo que implicaba toda la cabaña llena de conejitos, cosa que no le agradaba a Gruñón.
-¿En serio?? Eso significa mucho para nosotros- exclamó Ortensia.
La emoción y la alegria de Oswald y Ortensia conmovió a los enanos. Todos se habían hecho amigos, y los recién llegados se dieron cuenta que no todos los personajes de Walt eran tan odiosos como Mickey y los enanos supieron que Oswald no era el culpable del desorden en el reino.
---*---*---*---
-Nos disculpamos-
repetía Sabio cuando todos estaban reunidos en la mesa, y Tontín servía
deliciosos postres -En serio. Ya no creemos que son malos-
-Ni nosotros pensamos que ustedes son malos- dijo Oswald.
-¿Y por qué creerían que somos malos?- Romántico hablaba.
-Porque son parte del reino de ese Walt Disney-
-¿Y qué sucede con Walt Disney?- preguntaban Romántico y Estornudo.
Oswald se entristeció mucho... Tomó aire y dijo entre sollozos:
-Porque Walt Disney es malo, nos creó y luego nos abandonó-
Los enanos soltaron una exclamación.
-¡Villanía! ¡Sabía que ese humano no era de confiar!!- opinó Gruñón.
-Cállate Gruñón. Yo opino que debe haber un error, porque no hay crueldad mayor que abandonar a un personaje a su suerte y ¡Walt es el rey de Disneylandia y el rey no es cruel!!- Bonachón meneaba su cabeza enérgicamente, haciendo que su gorro bailara -No señor, no lo es-
Los enanos empezaron a deliberar entre ellos, muy confundidos por el testimonio de aquellos extraños.
-No solo me abandonó a mí, si no a todos, yo y todos mis conejitos. Una familia-
-Ohhhh- exclamaron los enanos.
-Bueno. Pero no se preocupen porque aquí no le damos la espalda a nadie necesitado. De seguro que nuestra princesa estaría muy de acuerdo- reafirmaba Sabio y llenaron sus jarras de cerveza, las tartas de fresa estaban listas, había miel y frutas y nadie tenía por qué seguir triste.
A pesar de las misteriosas revelaciones del conejo afortunado.
Pero por ahora, Oswald y su familia al fin tenían algo de paz en su existencia, siendo invitados en la cabaña de los enanos, mientras que Mickey y sus amigos caminaban no muy lejos de allí, marchando hacia una misión muy aterradora...
-Ni nosotros pensamos que ustedes son malos- dijo Oswald.
-¿Y por qué creerían que somos malos?- Romántico hablaba.
-Porque son parte del reino de ese Walt Disney-
-¿Y qué sucede con Walt Disney?- preguntaban Romántico y Estornudo.
Oswald se entristeció mucho... Tomó aire y dijo entre sollozos:
-Porque Walt Disney es malo, nos creó y luego nos abandonó-
Los enanos soltaron una exclamación.
-¡Villanía! ¡Sabía que ese humano no era de confiar!!- opinó Gruñón.
-Cállate Gruñón. Yo opino que debe haber un error, porque no hay crueldad mayor que abandonar a un personaje a su suerte y ¡Walt es el rey de Disneylandia y el rey no es cruel!!- Bonachón meneaba su cabeza enérgicamente, haciendo que su gorro bailara -No señor, no lo es-
Los enanos empezaron a deliberar entre ellos, muy confundidos por el testimonio de aquellos extraños.
-No solo me abandonó a mí, si no a todos, yo y todos mis conejitos. Una familia-
-Ohhhh- exclamaron los enanos.
-Bueno. Pero no se preocupen porque aquí no le damos la espalda a nadie necesitado. De seguro que nuestra princesa estaría muy de acuerdo- reafirmaba Sabio y llenaron sus jarras de cerveza, las tartas de fresa estaban listas, había miel y frutas y nadie tenía por qué seguir triste.
A pesar de las misteriosas revelaciones del conejo afortunado.
Pero por ahora, Oswald y su familia al fin tenían algo de paz en su existencia, siendo invitados en la cabaña de los enanos, mientras que Mickey y sus amigos caminaban no muy lejos de allí, marchando hacia una misión muy aterradora...
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