Capítulo 8 - Palabras desconcertantes
Nota de autor: ¡Me encanta escribir estos capítulos. Porque regreso a cuando visité La Mansión Embrujada en Disneyworld. Recuerdo lo que era encontrar a Madame Leota.
La Mansión Embrujada siempre fue mi atracción favorita. La amo!!!!!
La Mansión Embrujada siempre fue mi atracción favorita. La amo!!!!!
---*---*---*---
Víctimas del pánico, los cinco amigos corrieron sin rumbo, y se perdieron en la entrañas de la Mansión Embrujada.
El estar perdidos era la sensación más horrible incluso para una caricatura.
Se perdía toda clase de seguridad en sí mismo y en sus alrededores.
El estar perdidos era la sensación más horrible incluso para una caricatura.
Se perdía toda clase de seguridad en sí mismo y en sus alrededores.
Y corrieron hasta que al fin Pluto se da cuenta que no había nada siguiéndolos.
Entonces, al fin se
detienen, y giran alrededor jadeando, recuperando el color, para ver a
dónde habían llegado a parar: un mundo de pasillos oscuros y nada más.
Nada que los reconfortante tampoco.
Se sintieron completamente derrotados, y es cuando a lo lejos se escuchaba una voz... Una voz de mujer.
Si bien los chicos se quedaron tiesos de miedo, Minnie cayó en cuenta que podía ser Madame Leota.
Un resplandor verde los guió, cruzando un pasillo y acercándose cada vez más a la voz.
-Está allá- adivinó la
ratona y al fin los chicos dieron con el recinto de la vidente. Y se
les congelaron las colas. El resplandor verde venía de una bola de
cristal ubicada en el centro de una pintoresca Sala Gitana.
-Hola... - saludan pero la misteriosa mujer en la bola de cristal no paraba de hablar.
Y era aterrador, la mujer hablaba y hablaba, como si no estuvieran allí, hasta que Mickey se impuso y la hizo escucharlo:
-¡Necesitamos saber qué ocurre!- se apuró Mickey hacia la bola- ¡Qué ocurrió, que ocasionó este desbalance en el reino!!-
-¿Lo sabe, Madame Leota?- inquiría Minnie -¿Sabe algo que nos pueda ayudar?-
-Tuve una visión. Una visión desconcertante- dijo el espíritu.
"Oh cielos, ya comenzamos con las incógnitas de esta bruja" pensó Donald sin abrir el pico.
-Vi la silueta de una persona, que buscaba algo en un mundo olvidado-
-¿Una persona?- soltó Goofy.
-¿Era humano?- adivinaba Minnie pero la vidente no respondió.
-Esta persona veía algo en la nada, lo que estaba buscando...-
-Hola... - saludan pero la misteriosa mujer en la bola de cristal no paraba de hablar.
Y era aterrador, la mujer hablaba y hablaba, como si no estuvieran allí, hasta que Mickey se impuso y la hizo escucharlo:
-¡Necesitamos saber qué ocurre!- se apuró Mickey hacia la bola- ¡Qué ocurrió, que ocasionó este desbalance en el reino!!-
-¿Lo sabe, Madame Leota?- inquiría Minnie -¿Sabe algo que nos pueda ayudar?-
-Tuve una visión. Una visión desconcertante- dijo el espíritu.
"Oh cielos, ya comenzamos con las incógnitas de esta bruja" pensó Donald sin abrir el pico.
-Vi la silueta de una persona, que buscaba algo en un mundo olvidado-
-¿Una persona?- soltó Goofy.
-¿Era humano?- adivinaba Minnie pero la vidente no respondió.
-Esta persona veía algo en la nada, lo que estaba buscando...-
-... lo veía -
-¿Algo de su pasado?- intervenía Donald.
-Sí-
-¿A otra persona?- Mickey preguntó pero sin esperanzas de respuesta.
-No, a una caricatura- respondió sorprendentemente Madame Leota -Algo del pasado de esa persona, algo que tiene oculto. La estaba buscando, pero la persona no pudo dar con ella. La caricatura se desvanecía de su alcance hasta perderse por completo-
Ninguno tenía dudas ahora de quién era esa persona, pero no entendían el resto de la situación.
-Eso, mucho me temo fue lo que ocasionó el desbalance en Disneylandia- sentenció la mujer.
-¿Algo de su pasado?- intervenía Donald.
-Sí-
-¿A otra persona?- Mickey preguntó pero sin esperanzas de respuesta.
-No, a una caricatura- respondió sorprendentemente Madame Leota -Algo del pasado de esa persona, algo que tiene oculto. La estaba buscando, pero la persona no pudo dar con ella. La caricatura se desvanecía de su alcance hasta perderse por completo-
Ninguno tenía dudas ahora de quién era esa persona, pero no entendían el resto de la situación.
-Eso, mucho me temo fue lo que ocasionó el desbalance en Disneylandia- sentenció la mujer.
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-Pero, pero...- los amigos intentaban descifrar esos enigmas. Y la vidente no paraba de hablar:
-Ahora hay sentimientos negativos en el reino. Eso es lo que pasa, y estoy teniendo visiones de algo que podría ocurrir-
-Pero Walt jamás permitiría...- balbuceaba Mickey.
-Walter Elias Disney no es el mismo de antes, Mickey- lo atajó Madame Leota y era peor cuando la mujer se dirigía directamente a ellos -Walter es ahora un prisionero y mis visiones giran alrededor de él-
Las palabras de Madame Leota los dejaba fríos a todos. Creían que las respuestas no iban a ser tan atemorizantes.
-¿Qué quieres decir?- susurraba Minnie casi sin voz.
-Ustedes son caricaturas. Nosotros fuimos creados intelectualmente y por eso estamos definidos, tenemos rumbo y razón, tenemos balance, no tenemos debilidades, y viviremos para siempre. Pero Walt Disney no lo es, él es un hombre-
El Escuadrón de Rescate intercambiaba miradas y murmuraban entre sí muy confundidos.
-Y los hombres son traicioneros, son enemigos de sí mismos. Construyen y destruyen. Son Víctimas y victimarios-
-¡No Walt!! ¡Walt no es así, es especial!- protestaba Mickey -Jamás nos haría daño, él es bueno-
-Cierto, lo es... por ahora. Pero no puedo asegurar nada del futuro. Porque él es bueno pero también es un hombre y no puede evitar lo que está en su naturaleza-
Hizo una pausa ante sus perturbados visitantes.
-El rey de Disneylandia es un hombre, vive entre los hombres, que son malos, y eso puede ser peligroso. Y ahora es un títere de los medios, tiene la mente demasiado ocupada como para pensar en nosotros, en ustedes. Miles de otras cosas atraen su atención y alejan sus pensamientos de nosotros: política, problemas sociales, los parques-
-AH, ESE PARQUE- Donald, que nunca vio con buenos ojos el parque de Anaheim, no desperdició la oportunidad de quejarse.
-Los- aclaró la vidente- Ahora viene otro- sentenció y Donald chilló.
-No puede ser él mismo, a diferencia de cuando era un joven apasionado y genuino, ahora hay toda una maquinaria comercial girando sobre él y muchos otros intereses involucrados-
Mickey estaba callado, pensando solamente en el extraño que había visto esa mañana, y lo desconcertante que era notar que se parecía a él.
-En la Tierra todo tiene un precio, incluso los sueños. Y eso lo está pagando Walter. Eso es lo que pasa. Está cansado y envejece, y una sombra pesa sobre él, no sé qué es. Pero tiene demasiado sobre sus hombros, y todo eso lo aleja de sus buenos sentimientos... hacia nosotros-
-¿Estás insinuando que esos... Malos Sentimientos vienen de él??- exclama Mickey tapándose la boca - ¿Entonces podría pensar o haber pensado en destruirnos???-
Un silencio terrible nubló toda la tenebrosa casa y la oscuridad era insoportable.
-Escuchen con paciencia. Esos sentimientos negativos afectan nuestro mundo-
-Madame Leota ¿Qué podemos hacer?- Minnie quería ir al grano.
-Solo digo lo que vi, ustedes mismos deben aclarar lo que pesa sobre el reino. Eso es lo que hace un buen pueblo-
-¿Y qué pasará con nuestro reino cuándo él ya no esté??- sollozaba Minnie, pensando en Oswald por alguna razón -¿Qué ocurre con las caricaturas cuando ya no están en manos de su creador???-
Todos se alarmaron y Madame Leota hizo silencio.
-Confusión, mucha confusión- hablaba la vidente, distante y tenebrosa -Veo que solo el rey podría contestarles eso. Yo no puedo-
Mickey, incrédulo, solo quería una respuesta directa y clara. Pero en vez de eso, la mujer dijo:
-Solo el rey de Disneylandia podrá evitar una guerra- fueron sus últimas palabras.
-Ahora hay sentimientos negativos en el reino. Eso es lo que pasa, y estoy teniendo visiones de algo que podría ocurrir-
-Pero Walt jamás permitiría...- balbuceaba Mickey.
-Walter Elias Disney no es el mismo de antes, Mickey- lo atajó Madame Leota y era peor cuando la mujer se dirigía directamente a ellos -Walter es ahora un prisionero y mis visiones giran alrededor de él-
Las palabras de Madame Leota los dejaba fríos a todos. Creían que las respuestas no iban a ser tan atemorizantes.
-¿Qué quieres decir?- susurraba Minnie casi sin voz.
-Ustedes son caricaturas. Nosotros fuimos creados intelectualmente y por eso estamos definidos, tenemos rumbo y razón, tenemos balance, no tenemos debilidades, y viviremos para siempre. Pero Walt Disney no lo es, él es un hombre-
El Escuadrón de Rescate intercambiaba miradas y murmuraban entre sí muy confundidos.
-Y los hombres son traicioneros, son enemigos de sí mismos. Construyen y destruyen. Son Víctimas y victimarios-
-¡No Walt!! ¡Walt no es así, es especial!- protestaba Mickey -Jamás nos haría daño, él es bueno-
-Cierto, lo es... por ahora. Pero no puedo asegurar nada del futuro. Porque él es bueno pero también es un hombre y no puede evitar lo que está en su naturaleza-
Hizo una pausa ante sus perturbados visitantes.
-El rey de Disneylandia es un hombre, vive entre los hombres, que son malos, y eso puede ser peligroso. Y ahora es un títere de los medios, tiene la mente demasiado ocupada como para pensar en nosotros, en ustedes. Miles de otras cosas atraen su atención y alejan sus pensamientos de nosotros: política, problemas sociales, los parques-
-AH, ESE PARQUE- Donald, que nunca vio con buenos ojos el parque de Anaheim, no desperdició la oportunidad de quejarse.
-Los- aclaró la vidente- Ahora viene otro- sentenció y Donald chilló.
-No puede ser él mismo, a diferencia de cuando era un joven apasionado y genuino, ahora hay toda una maquinaria comercial girando sobre él y muchos otros intereses involucrados-
Mickey estaba callado, pensando solamente en el extraño que había visto esa mañana, y lo desconcertante que era notar que se parecía a él.
-En la Tierra todo tiene un precio, incluso los sueños. Y eso lo está pagando Walter. Eso es lo que pasa. Está cansado y envejece, y una sombra pesa sobre él, no sé qué es. Pero tiene demasiado sobre sus hombros, y todo eso lo aleja de sus buenos sentimientos... hacia nosotros-
-¿Estás insinuando que esos... Malos Sentimientos vienen de él??- exclama Mickey tapándose la boca - ¿Entonces podría pensar o haber pensado en destruirnos???-
Un silencio terrible nubló toda la tenebrosa casa y la oscuridad era insoportable.
-Escuchen con paciencia. Esos sentimientos negativos afectan nuestro mundo-
-Madame Leota ¿Qué podemos hacer?- Minnie quería ir al grano.
-Solo digo lo que vi, ustedes mismos deben aclarar lo que pesa sobre el reino. Eso es lo que hace un buen pueblo-
-¿Y qué pasará con nuestro reino cuándo él ya no esté??- sollozaba Minnie, pensando en Oswald por alguna razón -¿Qué ocurre con las caricaturas cuando ya no están en manos de su creador???-
Todos se alarmaron y Madame Leota hizo silencio.
-Confusión, mucha confusión- hablaba la vidente, distante y tenebrosa -Veo que solo el rey podría contestarles eso. Yo no puedo-
Mickey, incrédulo, solo quería una respuesta directa y clara. Pero en vez de eso, la mujer dijo:
-Solo el rey de Disneylandia podrá evitar una guerra- fueron sus últimas palabras.
---*---*---*---
Cuando salen del cuarto de la vidente, Mickey nota que su amigo cargaba un hacha:
-Goofy ¿qué haces con eso?-
-Se la quité a una armadura. Es para defendernos- Goofy se sentía un guerrero pero la verdad era que aquella hacha le temblaba.
Y también Donald, éste llevaba una lanza.
-Eso no sirve de mucho- en fin, Mickey solo pensaba en las desconcertantes palabras de la vidente. El ratón no podía olvidar la imagen del hombre buscando algo en la nada, porque sabía que era Walter, y sabía que había algo oculto, y presentía que estaba muy relacionado con él mismo.
-Goofy ¿qué haces con eso?-
-Se la quité a una armadura. Es para defendernos- Goofy se sentía un guerrero pero la verdad era que aquella hacha le temblaba.
Y también Donald, éste llevaba una lanza.
-Eso no sirve de mucho- en fin, Mickey solo pensaba en las desconcertantes palabras de la vidente. El ratón no podía olvidar la imagen del hombre buscando algo en la nada, porque sabía que era Walter, y sabía que había algo oculto, y presentía que estaba muy relacionado con él mismo.
Todos parecían muy consternados ante la sola idea de que Walter pudiera pensar en destruirlos.
-Algo así es un invento
absurdo. Walt jamás pensaría cosas así. Me insulta que tal idea exista-
opinaba Minnie -Pareciera que no hemos estado con él nunca. Somos
estrellas de televisión, él nos invita todo el tiempo a su programa, y
nosotros no tenemos por qué tener miedo de los humanos: ellos nos aman-
-Es un hombre, y Madame Leota tiene razón con respecto a los hombres- sorpresivamente, Goofy sonaba demasiado coherente -Y ya vemos que hay cosas que desconocemos. De su pasado, de cuando no existíamos. No olvidemos al conejo que se apareció esta mañana, lo que dijo ¿No creen que ya eso es lo suficientemente sospechoso?-
-Es un hombre, y Madame Leota tiene razón con respecto a los hombres- sorpresivamente, Goofy sonaba demasiado coherente -Y ya vemos que hay cosas que desconocemos. De su pasado, de cuando no existíamos. No olvidemos al conejo que se apareció esta mañana, lo que dijo ¿No creen que ya eso es lo suficientemente sospechoso?-
-Sabemos que nacimos en
un estudio donde ya habían trabajado con otras cosas antes, Goofy. ¿Se
acuerdan de la niña humana? Ese conejo que se apareció esta mañana pudo
haber sido parte de las caricaturas de Alicia- pensaba Donald, y no
estaba del todo equivocado. Todos recordaron los conejos de Alicia.
-¡Silencio!- Mickey los
hace callar de repente, y Pluto alzó las orejas: había un zumbido, que
venía de los pasillos de la Mansión.
-Oh no, ¿y ahora qué?- chilló Donald.
Para empeorar la
situación, los cinco amigos fueron atacados por una bandada de
murciélagos, negros y horribles, que aparecieron desde las entrañas de
la Mansión.
Ahora sí que la carrera fue olímpica.
Atacados por los
murciélagos, irónicamente lograron llegar al jardín trasero lleno de
tumbas, porque por allí salían aquellos endiablados bichos alados, y los
chicos brincaron, lo más lejos posible de las puertas.
Nada importaba ya, solo querían dejar atrás la tenebrosa colina de la Mansión Embrujada.
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