Capítulo 14- Salve, rey
Cuando Mickey salió de la cabaña, el sol despuntaba a lo lejos, bañando el reino de tonos rosados, y el canto de las aves musicalizaba los bosques.
Se preguntaba si sus amigos habían logrado con éxito su viaje. Porque él estuvo tan ocupado jalándose las orejas con Oswald que no pudo ir con ellos al mundo de los humanos.
"Qué bonito" bufó recordando aquel papelón.
-Buena suerte- les deseaba desde allí, y luego tomó el sendero para empezar su búsqueda.
Pasó por campos y cruzó puentes, y no tuvo problemas con nadie. Como había dicho Sabio, cada quien iba ocupándose de sus propios problemas. Vio al Sombrerero otra vez, enfrascado en una discusión con Alicia, y no repararon en él.
Se detuvo al fin cuando estaba llegando a Adventureland. Pero si bien había sido su meta inicial, ahora era más importante otra cosa. Las hienas, los hipopótamos y elefantes andaban sin rumbo de aquí para allá, pero Mickey siguió su camino.
¿A dónde se habrían metido? Los cientos de conejitos no eran algo muy sencillo de ocultar.
Debía preguntarle a alguien.
Debía preguntarle a alguien.
Mickey llegó hasta Main Street, la avenida de tiendas, donde había restaurantes y cafés, y muchas veces pasaba las tardes allí con Minnie. Y por la noches venían a bailar y celebrar cumpleaños en alguna de las disco.
Y pudo ver el castillo.
-Oh- exclamó.
El castillo estaba rodeado por toda clase de criaturas extrañas (de Maléfica) Estaba básicamente sitiado. Y adentro debían estar Blanca Nieves, y Aurora y los príncipes...
Y no muy lejos, bordeando Tomorrowland, estaba su calle, y sintió nostalgia de su casita.
Entonces es cuando ve que Bambi venía por Main Street, y Tambor y Flor y montaban sobre él.
-¡Hola Bambi!- saludaba Mickey contento de ver amigos -Me preguntaba si han visto a...- y se quedó con la palabra en la boca.
Bambi pasó corriendo a su lado otra vez, huyendo asustado.
Mickey se preguntaba por qué aquel susto cuando ¡zaaaaaaz! una bocanada de fuego hizo que saltara por los aires para esquivarla.
Peter venía furioso, al parecer detrás de Bambi, y casi se lleva por delante a Mickey.
-¡OIGAN!!- protestaba el ratón, pero era como hablar con las paredes.
Se sacudió el polvo (después de pasar por la Mansión Embrujada y de pelearse con Oswald, de su ropa del día anterior ya no quedaba nada) y siguió.
-¡Oswald!!- empezó a llamar. Y nada. Giró sobre sí y pensó que pudiera haberse escondido en el bosque, no muy lejos de donde estaba la cabaña de los enanos, y se regresó a la zona.
Caminó otro trecho, dando un vistazo hacia la tierra de los piratas, y evadiendo encontrarse con algún villano, cuando lo sorprende otro tomate.
Estrellado justo por la parte de atrás de su cabeza.
"Oswald"
-Hola orejón- Oswald se aparecía por entre los árboles armado con su cesta de tomates recién cargada.
-Miren quién lo dice- dice Mickey pero luego pensó que venía en son de paz -Escucha Oswald, no vengo a pelear. Solo venía a disculparme por lo de ayer...-
-No, no te disculpes. Yo te comprendo. No es fácil aceptar que se es un reemplazo-
-¿Un reemplazo??- a Mickey aquello le cayó como una bomba.
-Ah bueno. Es que no lo debes saber. Él nunca debió contarle a su príncipe ratón que en realidad fue reemplazo-
"No, eso no es verdad" pensaba el ratón, pero recordaba lo que le había dicho Sabio y se hizo el fuerte. Pero Oswald no parecía ser un villano, y eso era lo peor.
Si Oswald lo decía, debía ser verdad.
-Me lo imagino. Yo sé cómo es Walt Disney, te dice que te quiere pero luego, sorpresa, te puede muy bien abandonar y reemplazar- el conejo fingió tristeza, pero luego le repitió muy claramente a Mickey :- Lo ha hecho más de lo que te imaginas. Tú existes solo porque fuiste un reemplazo mío. Y eso se debe de sentir muuuuy mal-
Ortensia no aprovaba aquello, porque las palabras de Oswald eran crueles y afectaban a Mickey.
El gran ratón se estaba desmoronando.
-No, no... no estamos para eso. Solo mira como ésta el reino y debemos...- balbuceaba debilitado y las lágrimas asomaban sus grandes ojos.
-El reino no estaría así si yo estuviera a cargo, no tú. No eres un buen príncipe para el rey, Mickey Mouse. Así que ahora que yo estoy aquí Walt Disney vendrá y te reemplazará, porque eso es lo que hace él-
Entonces Mickey se enfureció.
-Uuuy hablas como si tú fueras el rey "salve, rey"- se burló Mickey y entonces Oswald se armó otra vez de tomates -"Salve rey" Tú, que jamás exististe "Salve oh rey!!"- se burlaba, y entonces Oswald le saltó encima y se ensartaron los dos, jalándose las orejas.
-¡OSWALD, MICKEY!!-
Una voz los detuvo a todos. Oswald y Mickey dejaron de pelearse y se quedaron estáticos porque sabían quién estaba allí.
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