Capítulo 19 - Solo los hermanos pueden
-No soy yo el que tiene que hacer algo aquí-
Entonces Disney se da cuenta de que su ratón estaba a sus espaldas y que lo estaba mirando con cierta timidez.
-¿Y tú que haces allí escondido, Mickey? ¡Ven!-
El ratón, emocionado, responde y, como siempre, Walter lo alza en sus brazos.
-Qué gusto verte más alegre, amiguito- lo acoge con gran nostalgia, y le da ánimos.
Mickey y Walt juntos otra vez. Los demás se alegraron mucho al verlos porque al fin el mundo volvía a tener sentido.
Y Oswald no sintió más ningún recelo, porque Walter le hizo ver que si él estaba allí de regreso, era gracias a Mickey.
Definitivamente que aquel ratón y Disney eran tal para cual, piensa con picardía.
-Entonces...- pero aquello no distraía a Disney del asunto, y a veces podía adquirir una actitud bastante severa, aunque siempre con buenas intensiones- Estamos juntos de toda una vida, muchos de ustedes. Recuerdo cuando era joven y empezábamos esta gran aventura, con Minnie, Donald, Daisy, Goofy. Ustedes enanos- y los señala a cada uno de ellos con su enorme sonrisa -¿Saben por qué he trabajado toda mi vida para crear esto? ¿Esto, y mundos de caricaturas?- preguntó a la multitud.
La concurrencia no respondió.
-Precisamente para que exista un mundo libre de las penas humanas. Para que la gente sea feliz. Y ustedes los personajes son los que llevan de la mano esa felicidad-
La multitud se miraba entre sí y lucía mucho más animada.
-Por eso, no se comporten como humanos. No lo son. Ustedes pueden en verdad vivir en armonía ¿Lo entienden?- y después de hacer una pausa añadió: - Héroes y villanos-
-¿Y a caso yo formo parte de eso?- entonces Oswald habló. La concurrencia volteó a mirarlo.
-No en el mundo de los humanos, pero aquí sí, Ozzy- el hombre intenta explicar, con un rostro sereno y confiado -Logré traerte para mi reino, porque no te olvidé-
Entonces Walter baja al ratón y lo anima a él y a Oswald a saludarse como amigos, no más enemigos.
Como hermanos.
-La fuerza está en la unión- frente a ellos dos el hombre se pone en cuclillas y les guiña el ojo.
¿Por qué Walt le decía eso a ellos dos?
Se pone de pie y estira los brazos perezosamente, para luego tomar camino hacia el bosque. El hombre se marchaba.
-¡Walt, Walt!- lo llamaba Mickey.
-No olviden lo que les dije- Walt otra vez les guiña el ojo.
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