Capítulo 23 - Cena de honor

-Será todo un placer escuchar los detalles de todas las aventuras que los llevó al castillo-
La princesa sonreía con gracia pero a la vez con muchas ganas de reír como nunca.
Porque Cenicienta jamás dejaba de ser la chica del ático, humilde y soñadora.
-Y para eso necesitamos hacer algo especial ¿No creen?-
-Ohhh bueno- el ratón se rascaba la cabeza muy sonrojado.
Y como si no fuera poco, además de Cenicienta, también se acercaban Aurora, Blanca Nieves, el Príncipe Azul, Encantador y Felipe.
-Nos has sacado de una que ni te imaginas- exclamaba Príncipe Azul -Yo no hallaba cómo quitarme de encima a esa bruja. Temía que le hiciera algo a mi Cenicienta-
-Tranquilo, sabemos- decía Donald -Esto no fue fácil para nadie. Porque se supone que no somos enemigos ¡Bah!- el pato ya tenía ganas de armar otra rabieta.
-Bueno, entonces los esperamos- Cenicienta les guiña el ojo- Al fin el castillo vuelve a ser de nosotros-
Entonces a lo lejos retumbó la montaña donde estaba el reino de Maléfica, y la hechicera lanzó una risotada.
-No le hagan caso. Es la reina del drama- opinó Minnie. Todos se rieron.
Los príncipes y princesas regresaban al castillo. Blanca Nieves había estado con los enanos, muy feliz de reencontrarse, pero quería regresar con sus amigas y así hacer una gran cena.
La magia se encargaría de arreglar todo y entonces el glamour retomaba su cetro en el centro de Disneylandia.

La magia se encargaría de arreglar todo y entonces el glamour retomaba su cetro en el centro de Disneylandia
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Cayó la noche en todo su cénit, bañada de estrellas, y el castillo de la Bella Durmiente brillaba de luces y colores otra vez.
Y la música sonaba por los salones, y abundaban las bebidas y los postres.
Y todos los príncipes y princesas se habían reunido para celebrar la cena de honor para homenajear al gran ratón y sus amigos.
El Escuadrón de Rescate recibió una medalla honorífica, para cada uno, Donald, Goofy, Minnie, Pluto y Mickey, que juntos averiguaron lo que ocurría con el rey, que habían ido a la Tierra y lo habían llamado, y que habían descifrado el enigma.
Sanar al rey.
Para así reestablecer el balance.
-Sí yo también sé que él anda por aquí- hablaba Blanca Nieves -Y se ha recuperado, reconciliándose con sus fantasmas del pasado- y miró a Oswald-  Y ya no hay rencores ni sentimientos negativos que nos afecten-
El conejo afortunado, Ortensia y los conejitos también eran invitados de la Cena de Honor, y recibieron las mismas medallas.
Pero jamás en sus vidas habían visto tanta belleza y majestuosidad y por eso estaban sin habla.
Y ellos pertenecían allí.
Recordaban la promesa de Walt, que jamás los dejaría aunque la vida le fuera corta.
Todos les sonreían a ellos, y confiarían que algún día serían legalmente, en el mundo de los humanos, y bajo las reglas humanas, los Disney que siempre fueron.
¡Ahora venía el baile. Todo el mundo a bailar!!
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-Vaya noche, Mickey-
-Vaya noche, Minnie-
Los dos ratones frente al castillo aquella mañana, disfrutaban de otro amanecer en paz y en orden en el reino.
-Por favor, regresemos a Toontown. Quiero visitarte, que tomemos un desayuno- decía Mickey demasiado entusiasmado- Como pensaba hacer aquella mañana del otro día ¿Sí?- y luego rogó -Y por favor por favor, que no pase nada más-
-No pasará ¡Vamos!- Minnie lucía muy optimista.
Y los dos ratones, agarrados de la mano, tomaron su camino que los llevaría de regreso a Toontown.

Y los dos ratones, agarrados de la mano, tomaron su camino que los llevaría de regreso a Toontown

🌸🌸🌸 FIN 🌸🌸🌸

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